Archive for September, 2004

24
Sep

Deliraciones Vol. I

Anda que como siga con esta serie, va a tener más partes que Santa Bárbara;
Por cierto que ¿alguna vez os habéis preguntado si existe alguien sobre la faz de la tierra que haya visto TODOS y cada uno de los capítulos de este interminable noveluco? No sé exactamente hasta que número de capítulos llegaron, pero seguro que dic tiempo a que salieran los nietos y seguramente los biznietos, de los actores que comenzaron la serie.

En fin, ¿que a que viene esto? no lo sé.
Estoy que no sé ni lo que me digo, sé me acaba el chollo. Si, el lunes se me habrá acabado el dormir todas mis horas y entretenerme en descifrar el mensaje subliminar de mis sueños, se me habrá acabado el no tener que salir corriendo por las mañanas hacia la cruel oscuridad previa al amanecer, y también se me habrá acabado quedarme la noche en vela leyendo o haciendo cualquier otra cosa; Lo mío es la vida nocturna, sin duda.

El lunes me levantaré a las seis, me ducharé, desayunaré sin ganas, y saldré de casa en dirección a lo que será mi segundo hogar durante los próximos meses….El Metro.
Si, ese adorable medio de transporte, que de seguro ocupara más de un ‘post-cabreo’ en este blog.

¡Oh querido-metro-valencia! Con esa adorable banda sonora, que lo mismo te sorprende con Jazz que te alucina con un agradable villancico en pleno verano;
Estoy impaciente (nótese la máxima ironía que unas letras escritas puedan expresar).

22
Sep

Reflexiones a mitad de camino

Bueno, pues ya estoy matriculada, para lo que será mi cuarto año de carrera.
Por cierto que lo mejor de matricularse por ordenador, es no tener que aguantar la mala leche de más de un/una funcionario/a, con ganas de amargarle la existencia a los alumnos.
Quién me lo iba a decir cuando empecé, la verdad es que si lo pienso ahora (que no estoy en período de exámenes, que es cuando desearías no ser estudiante) se me han hecho cortos estos tres primeros años, hasta estoy empezando a pensar que dentro de dos años todo habrá acabado y seguramente haré más exámenes, pero ya no será lo mismo que ir a clase sentirte como una estudiante más entre la inmensa masa, y ya no veré todos los días a mis compañeros, ya no intercambiare apuntes, criticaré a profesores y esas cosas típicas.
Así que si, no sé por que, pero como dirían en FRIENDS me esta entrando “morriña”, y eso que aún me queda.

21
Sep

Wilkie Collins

La Dama de Blanco (I)

(…)
Transcurrieron los días, pasaron las semanas,
y las huellas doradas del otoño empezaron a notarse
entre el follaje verde de los árboles. ¡Que tiempos tan apacibles
y felices y qué rápidos volaron! Ahora mi historia resbala
sobre ellos como ellos resbalaron sobre mi entonces.
De todos los tesoros de goces y delicias que derramasteis
sobre mi corazón con tanta liberalidad, ¿qué es lo que
me queda que tenga interés y valor bastante para apuntarlo
en estas páginas? Nada. Tan sólo la más triste de
todas las confesiones que pueda hacer un hombre. La
confesión de su locura.
(…) Las pobres y débiles palabras que no han conseguido
describir a la señorita Fairlie han conseguido traicionar
las sensaciones que despertó ella en mí. A todos nos sucede
lo mismo: nuestras palabras parecen gigantes cuando
pueden perjudicarnos y resultan pigmeos cuando intentan
prestarnos un buen servivio.
Yo la amaba
¡Dios mio! ¡Como me doy cuenta de toda la tristeza
y sarcasmo que se encierran en estas tres palabras!
Puedo lanzar un suspiro sobre mi lugubre confesión
como la más emotiva mujer que lea estas líneas y que me
compadezca. Puedo reírme con la misma acritud con que el
más duro de los hombres la aljaría de sí con desprecio.
¡La amaba! Sentid cnmigo o despreciadme, lo confieso
con la misma resolución inconmovible del que posee una verdad.

Me gustó el impacto que tienen esas tres palabras, entre la forma profusa y enredada de la narración.
Al contrario de lo que pueda parecer por el fragmento, La Dama de Blanco, es una novela negra, de suspense, pero enmarcada en la Inglaterra de época, con sus personajes típicamente aristocráticos, sus gráciles damas, sus caballeros y sus típicas mansiones en el campo en medio de bonitos parajes con vistas al mar y con las típicas institutrices y profesores particulares, al más puro estilo de las hermanas Brönte, pero con la diferencia de que la novela esta narrada por distintos personajes, hombres y mujeres, y en distintos escenarios, el campo y la ciudad, Londres que recuerda un poco a la novela Great Expectations (Grandes Esperanzas) de Dickens, amigo del autor.